
“¿Qué iba a hacer? “ Al sentarme a trabajar, aparece un mensaje de whatsapp. Lo voy a responder pero antes decido chequear la información. Así que googleo. Y una cosa lleva a la otra. Respondo un email, borro otro, pago unas cuentas, recibo un pedido de Mercado Libre, y por fin respondo el mensaje. Pero ya era tarde. Alguien del grupo había contestado. Pienso argumentar que fue un error, que era una pregunta para Chat Gpt. Y elimino el texto rápidamente. Antes que alguien lo vea.
Bueno más o menos así estamos. Medios paranoicos, ocupados de tanta digresión. El desvío es constante. El camino. El desvío, del desvío. Un asterisco que cita una fuente que lleva a otro lugar y así al infinito. Una puerta en una realidad virtual hacia otras entradas por las que avanzamos y cuando queremos darnos cuenta estamos en un laberinto imposible de desandar. En un lugar al que no sabíamos que queríamos llegar. Y surge de nuevo la pregunta: “¿Qué iba a hacer?”
Ah cierto! La miniserie “The Company Chair” , creada por Tim Robinson para HBO Max. Tim Robinson comediante, actor y guionista en Saturday Night Live, del que también se puede conocer su humor en “ I Think You Should Leave with Tim Robinson (2019-2023)” por Netflix. En “The Company Chair” encarna un ejecutivo, psicótico y obsesivo. De fisonomía parecida a la del personaje de la tiras cómicas de Dilbert, que solo ve conspiraciones en el trato con los demás. Reflejando el terror que podría producir ser parte de la neurosis de las personas que nos rodean. Al comienzo la trama parece conducir a una sitcom del estilo “The Office” , post pandémica. Aunque no aparezca el tópico del trabajo remoto u híbrido. Sin embargo, pega un volantazo.
Un pequeño hecho fortuito inicia una espiral de locura ascendente. De acontecimientos tan absurdos, impensados y ridículos que a cualquiera le podría pasar en la vida diaria. Una nimiedad transmuta a una epopeya heroica. La lucha contra el “Servicio de atención al cliente”: rastreos arqueológicos en páginas webs buscando un contacto, mails que rebotan contra direcciones de correo electrónico inexistentes y charlas telefónicas con un contestador automático de un sistema de reclamos. El personaje como una bola de nieve rocambolesca nos lleva por caminos, desvíos, desvíos de desvíos que no conducen a ningún lado. Como los que transitamos habitualmente y dan sentido a nuestra cotidianidad.






